¿A quién no le gustaría tener una casa, no en un lago, sino sobre uno? Disfrutar del paisaje y de la armonía que proporciona un entorno natural acuático es uno de los placeres de la vida, casi extrapolable a toda la población.

La compañía con sede en Londres EcoFloLife, propone esta casa sostenible, que funciona con energía solar y que está pensada para echar raíces en aguas tranquilas, hecha con madera laminada.

Esta vivienda, que recuerda a las cápsulas de la serie televisiva Dragon Ball, tiene una superficie de 93 metros cuadrados, 12 metros de diámetro y cuenta con una altura de cuatro metros.

Una propuesta ideal para aquellos que desean vivir en completa armonía con la naturaleza. Los balcones laterales y las grandes ventanas de WaterNest 100 provocan que el paisaje se integre por completo en la estructura de la vivienda y permiten a sus inquilinos disfrutar de unas vistas fantásticas.

Eficiencia y sostenibilidad, el binomio perfecto: Bajo la premisa de ser responsable con el medio ambiente en sumo grado, está pensada para ser lo más verde posible. El uso de materiales y sistemas de producción sostenibles hacen que esta unidad sea reciclable hasta un 98%.

 

Su estructura está hecha de madera laminada y un casco de aluminio, ambos reciclados. El techo de la casa flotante es un panel solar de 60 metros cuadrados capaz de generar 4 kWp que se utilizan para las necesidades energéticas de la casa.

Además, gracias a un sistema de micro-ventilación natural y aire acondicionado, sus impulsores la clasifican como un “hábitat residencial de bajo consumo”

El interior incluye una sala de estar, un comedor, dormitorio, cocina y baño, aunque se puede personalizar según las preferencias del propietario, que incluso puede hacer de esta vivienda un establecimiento de trabajo, como por ejemplo un restaurante, una oficina o una tienda.

Pueblos flotantes

El ser humano es un animal social, desde la compañía, señalan la posibilidad de instalar pueblos flotantes en lugares con aguas tranquilas.

El diseño de Warren and Mahoney Architects para la extensión del Aeropuerto de Wellington en Australia evidencia las potencialidades de utilizar la madera laminada en proyectos de arquitectura de gran escala. La estructura de la fachada es el resultado de reconocer la gran versatilidad de la madera laminada a la hora de diseñar estructuras de gran tamaño y de formas complejas, permitiendo, en este caso, proponer la construcción de una pieza recta que se curva para unirse a la pieza siguiente.

Curvar la madera laminada para generar una trama estructural a gran escala, © Paul McCredie

La extensión hacia el sur del edificio Terminal Principal es un nuevo e importante proyecto para el Aeropuerto de Wellington, que provee una respuesta a los objetivos estratégicos del aeropuerto para el 2030. Es la primera obra importante en el edificio desde su inauguración en 1999.

© Paul McCredie
© Paul McCredie

El Edificio de la Terminal Principal se extendió al adicionar 3.5 bahías con una apariencia similar a las del edificio de la terminal existente. La extensión hacia el enlace del embarcadero sur oeste se ensanchó para incorporar un control de seguridad centralizada, un sistema de control del flujo de pasajeros y un aumento de la circulación.

Curvar la madera laminada para generar una trama estructural a gran escala,© Paul McCredie

El diseño de esta ampliación de la terminal presigue proporcionar una experiencia íntima en la sala con un espacio de altura más baja. Con una viga de madera personalizada, un sistema de paneles de metal plegado perforado en el cielorraso y una estructura de madera en la fachada, que proporcionan sensación de calidez, reconociendo el detalle tanto en el edificio de la terminal principal como en la reciente finalizada extensión de la sala de la terminal internacional de pasajeros (La Roca).

Las paredes sur y norte son de vidrio, ofreciendo a los pasajeros visuales a través de los marcos de madera laminada estructural. El diseño proporciona una experiencia positiva y memorable para los pasajeros en una de las puertas de acceso clave a la ciudad de Wellington.

La madera más presente que nunca, más viva que nunca y más conceptual que nunca.

“DD16” prototipo de casa modular compacta, de 25 m2 de superficie,  de 5,3 x 5 metros, consta de un espacio interior de 16 m2, con una zona diáfana que alberga el estar, el comedor, la cocina y el dormitorio, y un pequeño habitáculo cerrado donde se encuentra el baño, más una zona exterior cubierta a modo de porche. Su diseño y características tecnológicas la hacen adecuada para ser instalada en cualquier lugar, estando capacitada para hacer frente a climas extremos, e incluso para flotar.  La vivienda consta de dos módulos idénticos, compuestos por una estructura de madera laminada alveolada, dispuestos de forma simétrica.

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Toda la estructura queda revestida con espuma de poliuretano proyectada. El uso de este aislamiento de alto rendimiento, que elimina todo puente térmico, le confiere a la vivienda una elevada eficiencia energética. Otras consideraciones que colaboran en el aislamiento térmico es la forma sencilla de su volumetría, a modo de cabaña tradicional, y el uso de vidrios con un revestimiento especial que aumenta su capacidad aislante.

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La envolvente está materializada con paneles compuestos, con un acabado de aluminio en el exterior, que permiten obtener una superficie continua, minimizando las uniones.

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Con vidrio con efecto espejo desde el exterior, para mantener la privacidad de la vivienda en los inhóspitos lugares donde puede ser ubicada.

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Se trata de una vivienda muy ligera gracias a su diseño y a los materiales utilizados, lo cual permite reducir el peso habitual de estas construcciones hasta en un 40 – 50%. Se ejecuta íntegramente en fábrica, y es trasladada y colocada con grúa o helicóptero en el lugar de destino.

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El proyecto Canopia, desarrollado por Sou Fujimoto Architects propone para el desarrollo urbano del sector de Armagnac, en Burdeos (Francia), una estructura de madera que alcanza los 50 metros de altura, caracterizada por la construcción de jardines temáticos y espacios verdes a distintos niveles.

Jardín en las nubes. Proyecto Canopia (Burdeos), por Sou Fujimoto y Laisné Roussel

El equipo de Sou Fujimoto y Laisné Roussel ha apostado por un edificio híbrido, de uso mixto, denominado Canopia, en el que tienen cabida casi doscientas unidades residenciales, cerca de 4.000 metros cuadrados destinados a uso de oficinas, y unos quinientos metros cuadrados de espacio comercial.

 

La tipología elegida es una edificación en altura, alcanzando los 50 metros. La mayor peculiaridad es su resolución en madera, lo que la convierte en uno de los proyectos de mayor altura construidos en este material. La estructura de madera de abeto se completa con suelos de madera laminada cruzada, conocida como CLT o Cross laminated tinder. Se trata de paneles conformados por la unión de capas de piezas individuales de madera laminada, dispuestas entre sí perpendicularmente. Sus dimensiones alcanzan los 3 metros de ancho por 12 metros de largo y un espesor de 30 cm.

La madera empleada en los paneles CLT recurre a árboles de diámetros muy pequeños, incapaces de ser utilizados para otros usos e, incluso, árboles muertos, lo que favorece la sostenibilidad de la edificación. A ella también se suma el empleo de numerosas áreas verdes, distribuidas a distintos niveles, y la concreción de una terraza conformada como jardines temáticos.

Las diferentes cubiertas del conjunto se hayan interconectadas por pasarelas. En cada cubierta se ha proyectado un jardín diferente, atendiendo a distintas temáticas. El usuario puede recorrer un jardín de invierno, áreas de juegos infantiles o zonas de carácter agrícola, con huertos, plantaciones de árboles frutales de pequeño porte, embalses de agua o espacios para compostaje.

Todos estos jardines en altura permiten unas vistas espectaculares de Burdeos, las montañas cercanas o el río Garona. Por este motivo, en una de las cubiertas se ha ubicado un restaurante.

Los espacios de vivienda vuelcan y se abren sobre terrazas y espacios verdes privados, dominados por la vegetación, donde sobresalen las vistas circundantes y el soleamiento, en unos espacios tratados como ámbitos de carácter fluido. La sensación que se ha conseguido es la de vivir en un jardín que se haya entre las nubes